miércoles, 16 de septiembre de 2020

LA ORFANDAD DE LA DERECHA

@jonathandelgado333

 La derecha en Colombia ha sido víctima de los liderazgos flojos y de los jefes que han perdido la voluntad de ganar, que se encargan de manera sistemática de enterrar los proyectos políticos de los verdaderos líderes de la doctrina, Bolívar señalo en 1828 al dirigirse al arzobispo de Caracas que:

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“Hay muchos empeñados en tramar conspiraciones y en destruir la patria; (y) es preciso que haya muchos más dispuestos a sostener al gobierno y a salvar el orden, desvirtuando el poder de las tramas y las maquinaciones parricidas”.

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En otras palabras, hay que evitar que silencien de forma sistemática a aquellos que amenazan la parcela electoral de los líderes transaccionales, por ejemplo, de esos que pactaron la paz en La Habana y de aquellos que capitularon cuando ganaron el plebiscito, que al día de hoy en un nuevo gobierno no ajustan el rumbo de ese golpe de estado pactado con criminales.

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Es una realidad que nos obliga a ir a las cosas, porque parece como si la “derecha” hubiese sido infiltrada por el enemigo.

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Es por eso que el militante de derecha está huérfano, ya que sus jefes son incapaces de distinguir entre la doctrina conservadora de derecha y la ideología comunista o liberal, o lo que es peor, son líderes transaccionales, o cómplices, pues se dejan maltratar por el gobierno de turno y se mueren de miedo de asumir posiciones claras. Seamos francos, prefieren los despojos que dejan algunos cadáveres insepultos a defender los verdaderos valores de la derecha.

 

Por eso es necesario que Colombia tenga un partido político nuevo. La derecha no puede seguir acéfala, sin líderes comprometidos, y es urgente que no se arrodillen, que no se acostumbren a andar de gancho con los enemigos de la familia natural, de la tradición, de la propiedad, y el libre mercado.

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La “nueva derecha” está obligada a acatar la premisa que Chesterton acuño con gran precisión en All Things Considered al decir, “Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto”. En resumen, tienen prohibido capitular.

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Entre otras cosas y siendo claros los verdaderos jefes de derecha han sido condenados al ostracismo por los lideres transaccionales que dicen ser de derecha, pero lo cierto es que el verdadero país republicano, no puede continuar en manos de aquellos que lo único que han hecho es ocuparse de lo suyo y no en crear un partido con contenido político, no es bueno ni sano continuar con líderes que prefieren el lienzo y la buena mesa, a dar una buena pelea.

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Es necesario volcar nuestras miradas a personas serias, comprometidas, capaces, como Rafael Nieto Loaiza, Eduardo Pizano de Narváez  o un Miguel Gómez Martínez entre muchos otros,  porque llego el momento de que la verdadera opinión conservadora, la derecha sin partido y los desconsolados del Centro Democrático busquen su cauce natural, frente a la opinión pública, porque no es sano para una democracia líderes que de manera profesional se dedicaron a reclutar a la franja de los que llaman indecisos sin importar su orientación política, y así no son las cosas.

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Por eso es urgente que aparezca en el escenario político más temprano que tarde un verdadero partido de derecha con líderes y militantes que tengan ideas claras, carácter para tomar la “decisión política correcta” en los términos de Chesterton, porque debe ser majestuoso, fuerte, desmedido, polémico y batallador, ya que hacer lo correcto merece ese tipo de carácter, eso es talante.https://www.elmetropolitano.com.co/la-orfandad-de-la-derecha

CLAUDIA VS. DUQUE

@jonathandelgado333

Bolívar a la convención de Ocaña, febrero 29 de 1828 planteo lo siguiente: “¿En qué potestad más eminente depondría yo el bastón de presidente, y la espada de general? Disponed libremente de estos símbolos de mando y de gloria en beneficio popular, sin atender a consideraciones personales, que os impidan una reforma perfecta".
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En días anteriores el doctor Iván Duque se vio obligado a recordarle a la señora Claudia López, alcaldesa de Bogotá, que él es el presidente de la República, ya que en una clara puja por el poder político, López manifestó de forma desmedida que Bogotá no “está lista para que el 27 de abril salgan al mismo tiempo los sectores de la construcción y las manufacturas como lo ordenó el Gobierno”. Lo que originó una serie de reflexiones acerca de cómo está compuesto el poder político y administrativo en el país.
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Y es que no es para menos, es necesario que surja una reflexión de todo esto, pues tenemos que las dos dignidades mas importantes de la República se encuentren enfrentadas en medio de una crisis de salud, donde urge tomar un rumbo y decisiones eficaces que conduzcan a conjurar la crisis de la mejor manera.
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En ese orden de ideas, se me viene a la mente que después de ver tal espectáculo de pugilismo político, resulta más beneficioso eliminar la elección popular de alcaldes y gobernadores y de las grandes ciudades.
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Porque cuando el primer administrador del municipio no garantiza eficazmente la prestación de los servicios administrativos o, lo que es peor, torpedea las decisiones urgentes de su superior jerárquico, eso automáticamente rompe la confianza de los ciudadanos.
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Esa actitud por parte de la señora alcaldesa rompe la tranquilidad y la seguridad de los bogotanos y de paso del país.
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No puede ser que en vez de promover el orden, la integridad y la armonía institucional del poder ejecutivo, sea ella la primera en salir a tirarle piedras a una medida que por necesidad es urgente aplicar, ya que la economía no se puede parar, si esta se detiene no habrá los recursos suficientes para solventar los gastos que esta generando la pandemia. Gústenos o no, el problema nos enfrentó a una realidad: luchar contra el coronavirus y luchar contra el hambre, de las cuales la última es el pan de cada día de muchos colombianos, una realidad que se enfrentan por las mañanas al dirigirse a la alacena y no encontrar alimento paran proveer a sus familias.
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Y con ese tipo de actitudes de malandrín de barriada, no queda de otra que decir que para que opere armónicamente el poder ejecutivo no es viable continuar con la elección popular de alcaldes en los municipios ni departamentos, mucho menos en la capital del país, pues esas -elecciones populares-, al día de hoy se encuentran permeadas por populismos engañosos de dudosa solvencia moral y ética, que están soportados en intereses de predominios locales, de pasiones bajas casi que facciosas, y grupillos que lo único que hacen es daño a la institucionalidad y a la capacidad de gobernar, y por ende, impiden hacer efectivas las decisiones que tome el presidente de la República.
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En una democracia tan cuestionada como la de Colombia donde el dinero sucio fluye en los procesos electorales a manos llenas y sin control en los procesos, es necesario considerar la viabilidad de una reforma constitucional que permita que los alcaldes y gobernadores san nombrados por el poder central de ternas enviadas por las asambleas departamentales y el Congreso.

ÁLVARO GÓMEZ, UN CONSERVADOR VISIONARIO

 Álvaro Gómez Hurtado, el verdadero titan del pensamiento político conservador de Colombia durante los últimos cincuenta años, era el único y auténtico continuador de la obra de Simón Bolívar, ya que fue el capaz de reconocer el alcance del contenido de las afirmaciones del libertador, solo basta con recordar que Don Simón, se dirigía al Congreso de Angostura en los siguientes términos:

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“Nuestro pueblo no es europeo, ni el americano del norte; que más bien es un compuesto de África y América, que es una emanación de Europa; pues hasta la misma España deja de ser europea por su sangre africana, por sus instituciones y por su carácter”.

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Al interpretar la idea del Libertador Don Álvaro Gómez,  lo describía y explicaba en su obra: “La Revolución en América”, como un estado permanente de “indefinición de Hispanoamérica”, pues era claro que nuestros pueblos siempre estarían en búsqueda de su identidad, porque de por sí no existía una concreción histórica, ya que carecían de ella.

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El hispanoamericano, el colombiano, siempre se estaba haciendo, siempre se construye, ya que busca su propia identidad, Gómez en sus palabras señalaba con precisión que:

 

“…los hispanoamericanos luchan contra la historicidad en un denominado esfuerzo por impedir la fijación que entraña el simple transcurso del tiempo;” y los comparaba con los colonizadores de Europa quienes “en cambio, se empapan de sentido histórico y lo convierten en el elemento determinante de su devenir”.

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Porque todo ese choque cultural heredado de España, que ya de por sí es mestiza, y que luego, nos funde y confunde con las culturas aborígenes y los afrodescendientes, nos impide definirnos a nosotros como nación y pueblo.

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Y este hecho lo identifica Gómez como “la hipótesis de la originalidad hispanoamericana”, como “esa realidad presentida”, ese paradigma de plenitud inconcluso que configura un renacimiento precolombino que se proyecta en una redención cultural, lo que para algunos sabios constitucionalistas como Luis Carlos Sáchica refleja los “fastos del constitucionalismo criollo o mestizo”, ya que “responde  a la impredecibilidad e indefinida  condición de quien debe maniobrar con tres culturas a la espalda”.

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Quién lo diría, somos así, una rica indefinición de humanidad, de barroco, renacimiento, indigenismo, de africanismos libertarios, pero por sobre todo herederos legítimos de la hispanidad del Siglo de Oro Español que hoy se levanta para preguntar sin complejos: ¿Quién es mejor Cervantes o Shakespeare? Solo una mente, la de Álvaro Gómez Hurtado, comprendió que un “Don Quijote” era capaz de dimensionar nuestra realidad.

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Ojalá su infame asesinato no quede en la impunidad.https://www.elmetropolitano.com.co/un-conservador-visionario

LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

https://www.elmetropolitano.com.co/la-gallina-de-los-huevos-de-oro

@jonathandelgado333 


La periodista Soraya Yanine el 24 de mayo se manifestó frente a otro comunicado de la señora alcaldesa de Bogotá, en los siguientes términos: “Alcaldesa Claudia Lopez amenaza ahora con suspender licencias especiales a empresas porque ocupación de Transmilenio está llegando al límite del 35%. ¿Qué ineptitud de alcaldía, o sea que fueron 60 días perdidos en cuarentena donde no prepararon a la ciudad para fin del aislamiento?”, y llego a mi mente la frase de Bolívar cuando se dirigía a Fanny Du Villars en 1804 que decía: “…solo se puede someter al cálculo las cosas cuyos datos son conocidos; entonces el juicio, como las matemáticas, puede formarse de una manera exacta”.

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Lo que me llevo a la siguiente reflexión, la administración distrital no conoce la realidad de Bogotá, y mucho menos la de los ciudadanos pues que hay verdades que son irrefutables, solo por tomar un ejemplo, el asunto tributario, ya que hay personas, hogares, microempresas que van a completar ochenta días sin generar un centavo, es decir, que no tienen ingresos para sobrevivir, en muchos casos las empresas familiares ya perdieron sus mercancías, otros ya no podrán reabrir sus puertas al público simplemente porque no cuentan con los recursos para hacerlo.

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En consideración de estos casos -que no son aislados-, ¿de dónde saldrá el dinero para pagar impuestos? Falta planeación en el Palacio de Liévano, muchos asesores y muy pocas soluciones.

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Es inaceptable porque las autoridades públicas, en especial las administrativas solo se han dedicado a opinar y hacer unas valoraciones meramente descriptivas del escenario económico de la capital, pero tomar decisiones ejecutivas no les alcanza la pita, les da miedo asumir responsabilidades en un caso de “excepción”, pero la crisis es real, el coronavirus no conoce de buenas intenciones, ni de acuerdos inviables, la pandemia se enfrenta con disposiciones eficaces, buscando proteger los sectores que garantizan el empleo que el Gobierno Nacional no puede generar, en especial en Bogotá.

 

Esa irracionalidad administrativa, está generando en muchos ciudadanos que no son ricos, un perjuicio irremediable, pues hay circunstancias de orden gubernamental que son imposibles de solventar pero al mismo tiempo ineludibles, como el pago de impuestos, y en este punto parafraseo a Stigler, la razón de ser del derecho público frente a las dinámicas y al que hacer económico privado, es que dichas reglamentaciones deben ir encaminadas al beneficio de los particulares de los “grupos de interés” y de los “grupos importantes”, que son las microempresas y personas naturales que viven del día a día, ¡por amor a Dios!, que son en ultimas los que sostienen al Estado.

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Si no existe el “beneficio señalado”, simplemente se acaba la fuente de ingreso tanto para el Estado -y en el caso de Bogotá para el Distrito- como para los trabajadores, pues no hay quien pague dichas cargas. En palabras coloquiales, seria ahorcar a la gallinita de los huevos de oro, con la excusa de que es mejor sacarle todo el oro de una vez, sin detenerse a pensar en el futuro.

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Por eso creo que el imperativo de la administración capitalina es enfocarse en definir cuáles son los instrumentos concretos para asegurar la solvencia de la “gallinita de los huevos de oro”, para que en un futuro no muy lejano se aseguren los empleos y se puedan pagar los impuestos, sobre las actividades reguladas y la propiedad privada. En mi opinión es lo correcto. Se deben fijar políticas y garantizar derechos económicos de una manera eficaz, y que se deben utilizar herramientas jurídicas concretas e idóneas para racionalizar los alcances de la pandemia, sobre todo en lo que se refiera al impacto que esta ha tenido en el bolsillo de los hogares colombianos. No se trata de más “auxilios económicos”, se trata de una ayuda verdadera, que empuje a los sectores golpeados en la economía. Podría ser una condonación tributaria ajustada a la realidad, ya que en este caso la capital se puede endeudar a futuro, pero muchos ciudadanos ya no lo pueden hacer, y aunque lo hicieran los bancos tampoco les prestan.