sábado, 30 de julio de 2016

LOS CONSERVADORES SIN PARTIDO


El glorioso pero casi extinto Partido Conservador Colombiano  presento en estos últimos días tal vez lo que puede ser considerado como el último espectáculo de su decadencia institucional,  debido a la falta de transparencia de las directivas parlamentarias del DNC que lograron materializar con  sus muy dudadas maniobras que la convención conservadora no se realizara antes del plebiscito por la paz.

¿Un temor justificado? Si, a una segura  y aplastante derrota los caricaturescos  líderes regionales conservadores que promueven la impunidad Gobiernista, esa que habla de derechos electorales y curules directas a los reclutadores de niños, esa misma que puso la bomba en el Nogal y que aun al día de hoy hace parte de la lista Clinton, esa  que pretende que los perpetradores de crímenes atroces tengan curul por cárcel, esa misma que pretende borrar a las víctimas de las Farc de la memoria histórica del país,  y hacer de la impunidad la verdad verdadera.

Así al leer y escuchar los reclamos justificados  de la jefe natural Marta Lucia Ramírez y de otro lado las pobres excusas del pseudo-conservador David Barguil presidente del Directorio Nacional, que no es ni chicha ni limonada-,  quedo demostrado que el complot contra la militancia conservadora se teje desde las Directivas del mismo Partido, debido a la falta de coherencia de sus líderes regionales y su intensión firme de impedir a cualquier costo  la materialización de un liderazgo conservador nacional real que identifique y unifique a las bases en torno a que  se manifiesten nuevamente en contra de los interés personales de los promotores del “si” a la impunidad.

Es triste ver que al día de hoy  la suerte del PCC se vea sometida a la jefatura de unos personajes -indoctrinarios, vanidosos y faltos de liderazgo-, que casualmente son los mismos que respaldan la impunidad de la Habana, y  que lo único que tienen y pueden ofrecerle al país y a la militancia de Partido son las migajas que caen de la mesa del peor gobierno de la historia de Colombia.

Y como si fuera poco lo gracioso es que salen a  posar de “personajes independientes”,  cuando es un hecho notorio que su criterio depende de la mermelada azul, respaldad por la rivalidad mezquina y desproporcionada de las burlescas cuotas burocráticas de algunos de los miembros más representativos del DNC y que lo único que han hecho es  construirle  un sepulcro al  Partido de Caro y Ospina.

De tal forma que así quieran evitar lo inevitable, lo cierto es que  para las próximas elecciones  estarán sin votos pues la militancia conservadora --que si es independiente-, ira a parar al Centro Democrático y votara con coherencia y le dirá no a la impunidad; adicionalmente y como si fuera poco estarán sin ideas ya que sus propuestas se sustentaran en una paz que respalda y legitima los crímenes de un grupo narco-terrorista y violador de derechos humanos como las Farc, que no cuentan con perdón ni olvido de la sociedad colombiana de bien. Y estarán  con la identidad prestada a otros partidos, pues como es lógico  muchos conservadores buscaremos el carácter propio de los líderes de antaño como Ospina, Alzate,  y Laureano que lamentablemente ya no se encuentra el PCC.
Es triste decirlo y ser testigo histórico que después de llevar más de veinte  años de militancia activa conservadora lo que  hoy por hoy  observo con estupor es que la mal llamada e ilegítima dirigencia conservadora “la indoctrinaria”, le niega el derecho fundamental  bases de que se manifiesten en contra del proceso de paz en la convención, como es su derecho legítimo, solo por buscar el acomodo electoral de unos pocos reyezuelos oportunistas y calculadores.

Así hoy hay que decirlo sin temor que: –si la convención se realiza después del plebiscito los vergonzantes miembros del Directorio Nacional habrán dado un golpe de mano a las bases y a sus derechos legítimos y democráticos de decir y de escoger-, “un golpe de estado a los votantes godos” a eso  conservadores de pata pelada que se encuentran huérfanos, desamparados y son víctimas de la falta de carácter de algunos miembros de su propia dirigencia y, sobre de todo de aquellos que no se sabe si están con la mermelada de la impunidad  o en la justa oposición.

De tal manera que la pregunta que queda por hacer es ¿y conservadores para qué?

Por


Jonathan Delgado 

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